Castillo-Palacio

El monumento más representativo de Cetina es sin duda su castillo (o palacio, como lo denominan los oriundos de Cetina).

Como hace constar Joaquín Ibáñez (Cfr. Ibáñez Lacruz, Joaquín: Quevedo y Cetina. Madrid, 1980. pag. 67), la primera constancia del castillo de Cetina es de 1278, aunque sabemos que existía un edificio anterior.

El monumento más representativo de Cetina es sin duda su castillo (o palacio, como lo denominan los oriundos de Cetina).

 Como hace constar Joaquín Ibáñez (Cfr. Ibáñez Lacruz, Joaquín: Quevedo y Cetina. Madrid, 1980. pag. 67), la primera constancia del castillo de Cetina es de 1278, aunque sabemos que existía un edificio anterior.

Su parte más destacada es su torre Este, llamada tradicionalmente como “Volantín”. Es  una torre rematada con arquillos que ha perdido su carácter defensivo conservando un  ventana gótica geminada aunque ha perdido hoy en día la columna central, así como un arco apuntado de ladrillo que le da acceso desde el patio de armas.

Sin duda, su joya es su pequeño oratorio, de preciosa y ricas yeserías mudéjares y un tríptico atribuible a Salvador Roig y Juan Ríus, del siglo XVI. Esta capilla fue testigo del matrimonio de don Francisco de Quevedo y Villegas con la Señora Viuda de Cetina, doña Esperanza de Mendoza el 26 de Febrero de 1634, según inscripción que consta en los libros sacramentales de la Parroquia.

La historia del Palacio pasa desde el siglo XIX  por diversas circunstancias como escuela y casa de los maestros, cuartel de la Guardia Civil… lo que llevó consigo la transformación definitiva de gran parte las antiguas estancias y salones.

      Por decreto de 3 de Junio de 1931 fue declarado Monumento Histórico Nacional siendo en la actualidad propiedad privada.